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Plazo de entrega:
Desde 01/10/2011 a las 00:00
hasta 31/10/2011 a las 23:59
hora española.
Plazo de votación:
Desde 04/11/2011 a las 00:00
hasta 13/11/2011 a las 23:59
hora española.
Microrrelatos seleccionados
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"Su destino final" de El_Blusilla
(1532 votos)
Su destino final
Vio acercarse a su ojo izquierdo la fina aguja, de un rojo blanquecino a causa del extremo calentamiento a que se estaba expuesta. Las mordazas atenazaban su cabeza, impidiendo cualquier movimiento, también sus parpados estaban sujetos sin poderlos mover.
Hacía dos años que se mantenía una guerra mundial contra los extraterrestres venidos a llevarse el agua del planeta. Ellos protegían las enormes naves aljibe que se sumergían en el mar y en poco tiempo emergían tomado vuelo hacia el espacio exterior. Pero la mayoría de ellas eran abatidas antes de abandonar la atmosfera. Aún así el nivel de los mares había descendido 6 centímetros en esos dos años.
Ellos nos enviaron sus máquinas de guerra, programadas, semi inteligentes y altamente eficaces.
Eran sus últimos recuerdos antes de despertarse en esta situación, amarrado a una fría silla metálica y a merced de la máquina que fría y mecánicamente le manipulaba.
Apenas faltaba un centímetro para llegar la aguja a la superficie de su ojo cuando ya sintió el calor que desprendía.
Entonces lo vio, era el primero que veía, con esos enormes ojos negros que cubrían gran parte de su indefinida cara, una boca diminuta sin labios aparentes, parecía simplemente una cicatriz bajo los dos pequeños agujeros que suponía fuesen las fosas nasales.
El color cambiante de su piel destacaba como un calidoscopio de colores en la semioscuridad de la sala donde se hallaba.
Se quedó mirando como la aguja levantaba una tenue nubecilla de vapor, al evaporar los fluidos lacrimales que le humedecían el ojo, después sintió como se iba abriendo camino tras haber traspasado cornea e iris, a su paso la cicatriz se cauterizaba por efecto del calor y por la misma causa y al entrar en ebullición los líquidos del interior del ojo fueron cogiendo presión hasta que las capas externas no aguantaron mas dicha presión y el ojo estallo como un globo de agua.
Sintió un dolor tal que perdió el conocimiento, mas al momento, inducido por el ser que le vigilaba, volvió en si.
La aguja continuó avanzando y atravesó el hueso sin la menor dificultad, entonces se enfrió para, cuidadosamente, adentrarse en el cerebro sin dañarlo. Fue pinchando en diferentes sitios mientras el extraterrestre observaba las reacciones de su cuerpo en cada nueva punción.
Paralizaron su cuerpo, anulando todo impulso nervioso y se sintió flotando en la nada mientras la infernal maquina diseccionaba su cuerpo.
Vio como le eran extraídos uno a uno músculos de sus miembros.
Cauterizaban sus heridas y re canalizaban sus vasos sanguíneos para mantenerlo vivo, mientras seguían estudiando sus órganos vitales por medio de micro robots introducidos en su cuerpo.
Lo último que vio antes de que le extrajeran el ojo que aún le quedaba útil, fue como llevaban su cabeza, ya separada de lo que quedaba del cuerpo, a un recipiente con una solución acuosa, en la cual una serie de delgados tubos trasparentes y cables de colores le eran conectados a diferentes vasos y terminaciones nerviosas.
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"reminiscencia" de Claudiologia
(1431 votos)
No podía recordar con detalle la muerte de Paula, solo venían a su mente pequeños momentos, flashes de imágenes sin aparente orden que lo tenían atormentado, quizá por eso regresó a su apartamento.
Y allí estaba él, parado en el medio de la habitación de Paula, ahora vacía, sin ningún mueble, ni adornos, ni nada en todo el apartamento casi cuatro meses después de su inexplicable asesinato. El silencio del lugar, el blanco de las paredes, y el olor a pintura fresca lo acompañaban.
Cerró los ojos para recordar y de pronto ¡Flash! Él contestando el teléfono y la voz de ella ahogada pidiendo auxilio… no recordaba más, era como si el recuerdo se cortara repentinamente dejando su mente en blanco.
Caminó por el pasadizo, se detuvo, ¡Flash! Él tocando desesperadamente la puerta, los chillidos y golpes hacían ruidos indescifrables desde el interior del apartamento mientras él desesperado seguía intentando abrir la puerta… en blanco nuevamente.
¡Flash! Él terminando de derribar la puerta a patadas; se quedó mirando una mancha de sangre en la alfombra mientras una corriente helada le subía por la espalda…
Abrió los ojos asustado, la sensación de recordar esos momentos lo inquietó, miró alrededor y volvió a cerrar los ojos, ¡Flash! Él caminado lentamente, siguiendo la huella de sangre desde el charco en la alfombra de la sala hacia las habitaciones… en blanco nuevamente.
Se sentó en el pasadizo, se tomó las rodillas con las manos, ¡Flash! Él sin saber qué hacer junto al cuerpo de Paula ensangrentado en el suelo, en una posición como queriendo huir a rastras, rampando hacia ningún sitio… en blanco.
Pensó en lo inútil que fue su reacción, en lo poco que hizo en ese momento, ¡Flash! Los policías por todo el apartamento, los fotógrafos y periodistas murmurando y él sollozando en el baño mirándose las manos ensangrentadas mientras uno tras otro, los policías le preguntaban lo sucedido y al terminar pidiéndole que no se mueva de allí…
No lo había superado aun, era difícil estar allí, inevitable no sentir dolor, y ese vacío en el pecho que acompañaban las dudas interminables del asesinato. Sintió miedo, era como si pudiera ver todas esas manchas de sangre por el apartamento, como si alcanzara a oír nuevamente los extraños ruidos mezclados con la voz en pánico de Paula… una corriente helada recorrió su espalda y lo erizo por completo, tomó su teléfono aterrado y alcanzó a marcar un número, al otro lado de la línea al contestar solo escucharon la voz de él ahogada pidiendo auxilio.
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"La cabeza del tío Ethan" de Jess Galliano
(536 votos)
Al despertar tenía toda mi ropa empapada en sangre. Sujetaba un hacha con mi mano derecha y el cuerpo sin cabeza de mi tío Ethan yacía a mi lado. El inspector lo tuvo muy claro, tanto como el jurado que me envió a la cárcel. Yo aún me pregunto qué atroz venganza consumaron los espectros contra mí, por qué me hicieron autor de un crimen que no cometí y por qué no han vuelto a manifestarse para aclararme cual era el fin de sus visitas. Pero empecemos por el principio...
Yo había pasado mis últimos años en libertad en Arkham, trabajando en el taller de mi tío y soñando con acceder a la reconocida Universidad de Miskatonic. Está claro que nunca lo logré. Mi tío tenía fe en mí, al menos más que mis padres. Además disfrutaba tanto como yo de placeres como la lectura o los paseos vespertinos, así que sólo por estas aparentes afinidades me decidí a mudarme a Arkham con él. Pensaba que por fin alguien me escucharía y tendría con quien compartir mis sueños.
Si bien en principio nuestros intereses comunes eran propicios para que estuviéramos más unidos, la insistencia de mis visiones nocturnas acabó por separarnos y enfriar nuestra relación hasta el punto que ya todos conocen. El alcohol hizo que de la comprensión pasara a la extrañeza y finalmente acabara burlándose sin compasión cuando le narraba las horripilantes apariciones que me acosaban de madrugada.
La noche que mi tío murió, los espectros habían hecho su aparición como de costumbre. El pobre, que normalmente dormía profundamente mientras yo sufría las visitas de ultratumba, apareció esa noche en mi habitación borracho como una cuba y dispuesto a pasar un buen rato a mi costa. En cuanto abrió la puerta, uno de los espectros (la "Dama Vieja", como yo la llamaba) extendió su brazo y de un golpe seco y sin esfuerzo decapitó a mi tío. Por la expresión de su rostro antes de morir, el pobre Ethan tuvo el tiempo suficiente de comprender que mis alucinaciones eran más reales de lo que creía, pero la determinación de la anciana no le dejó conjeturar por más tiempo. Su cabeza se aproximó rodando a mis pies y yo, que había aguantado estoicamente durante los últimos meses las enloquecedoras imágenes de los visitantes del más allá, me derrumbé sobre el suelo ante la visión de la cabeza cercenada.
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"El torero asesino (crimen 1)" de elditero
(40 votos)
El torero asesino.
Después de una pesada jornada de trabajo, Margarita resguardándose del frío polar, conversaba con una compañera, mientras se dirigían hacia el parking. Después de un ¡hasta mañana! su compañera cogió su coche y ella se dirigió hacia el suyo, que estaba unos metros más abajo.
Cuando los pilotos del coche de la compañera, aun se reflejaban en su cara, era asaltada por un siniestro individuo, mientras intentaba abrir la puerta de su coche. Una fría mano tapó su boca y otra no menos fría, la sujetaba con fuerzas.
—Abre el coche y si te portas bien, podrás seguir respirando –le dijo una escalofriante voz.
El corazón de Margarita parecía querer salirse del pecho, de lo acelerado que se había puesto y un sudor frío comenzó a humedecer su tembloroso cuerpo.
— ¡coge ese desvío! –sonó sobre su nuca, aquella escalofriante voz.
Margarita intentaba verlo por el espejo retrovisor, pero este estaba tan pegado a su nuca, que le era imposible.
— ¡para el coche! –le volvió a decir.
Margarita al parar el vehiculo, abrió la puerta y salió corriendo campo a través.
El individuo lentamente salió del coche, mostrando al andar un problema agudo de cojera. Este se colocó un capote torero para resguardarse del frío y con montera y estoque en mano, salió tras ella.
La joven poseída por el pánico, se había escondido tras unos arbustos y desde allí, sentía cada vez más cerca, los pasos inequívocos del siniestro personaje.
La silueta del singular individuo (en la oscuridad de la noche), se reflejada entre los balanceantes arbustos, y la pobre chica con problemas para respirar, por el aceleramiento del corazón, veía como se iba acercando lentamente hacia ella.
—si sales, igual te dejo vivir –dijo con la escalofriante voz, soltando a continuación una no menos escalofriante carcajada.
La chica sabía que su única posibilidad, para seguir con vida, era permanecer escondida.
—Soy un torero y no debes tener miedo de mí –dijo este, soltando otra carcajada, a tan solo unos metros de la asustada chica. Esta intentaba suavizar su respiración, mientras veía entre los inquietos arbustos, aquella funesta silueta.
El ruido de algún animal nocturno, atrajo la atención del siniestro torero, que lentamente se fue alejando de la chica. Esta al verlo retirarse se fue calmando y cuando había conseguido calmarse un poco, sonó su móvil.
El torero giró la cabeza y con lentos pasos, se dirigió hacía donde había sentido el ruido del teléfono.
—Estás por aquíiii –dijo este, soltando otra carcajada y pinchando los arbustos con el estoque.
El aceleramiento del corazón de la chica, volvía a impedirle una respiración fluida. Está viendo que el torero cada vez pinchaba más cerca, no pudo aguantarlo y abandonó el escondiste.
El torero le lanzó el estoque, atravesando a la pobre chica por la espalda. Esta cayó al suelo herida de muerte. El asesino se acercó a ella y una vez comprobó que estaba muerta, abusó de ella y le cortó las dos orejas.
GJ
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"Amando el dolor" de Shelomit
(31 votos)
Ella no podia entender como era que su propio novio la habia apuñalado.Le habia seccionado ya parte de la pierna derecha.Podia ver como el gemelo de su muslo le brincoteaba en un ultimo espasmo antes de dejar de funcionar...
Ahora el con un bisturi se aproximaba y ella creyo que nada ya le podria doler mas que lo queya habia sentido. Introdujo el la punta del bisturi en la niña de su ojo y este exploto en sangre. No se habia ella recuperado cuando el introdujo por medio de su vulva el arma de nuevo y luego en su esfinter rectal. Ella se desmayo... y desperto en una laguna de heces y sangre. El no paraba de decir que la amaba. Pero seguia el maldito bisturi espasmodico en sus dedos y su cara descompuesta por un paroxismo de locura indecible. Saco un cigarrillo. Lo encendio y corto parte de las correas que ella tenia en el pecho, corto con el bisturi un pezon y lo sello a base de quemaduras. Ella volvio a perder el conocimiento y el tomo todas las partes que habia desmembrado y se puso a lanzar a la chimenea parte por parte, Primero el muslo y luego el ojo desinflado, siguio con el pezon y se tomo su tiempo para hacerle una biopsia. O mejor dicho autopsia ya que ella habia fallecido momentos antes por el dolor producido. Pero asi debia ser... si... asi debia ser... porque sus amigos le habian advertido de lo traicionera que ella era; teniendo relaciones con su profesor de biologia... El le habia enseñado anatomia en instantes (...)
Se le ocurrio cocinar un poco de la carne grasosa y firme de sus gluteos; un mareo intenso se apodero de sus entrañas y comenzo a vomitar irremediablemente. A vomitar sangre y heces con jugos gastricos, a vomitar su vida en cada regurgitacion, a arrepentirse de lo que habia hecho y hasta a dudar las cosas que sus amigos le habian dicho. Despues de todo ellos eran rosacruces y esta ofrenda ¿OFRENDA? ¿Podia significar algo para ellos?
Pero no, claro que no. Puesto que nadie le dijo como se hacia ¿O si?
¿Se estaria volviendo loco? ¿Esto estaba en realidad pasando?
Sintio el recto distenderse y salir heces mezcladas con algo fuerte, duro, como un huevo que rompio su ano para poder salir a la superficie.Fuera lo que fuese, esto no era humano, ni siquiera era algo de este mundo.
El dolor le hizo gemir y gritar mas fuerte de lo que su novia lo habia hecho, y recordo a una velocidad indecible las ocasiones en que el en sueños fantaseaba con sodomizar a su novia. Sodomizarla siquiera ya que ella se decia virgen. Pero se revolcaba con el profesor. ¿Que no era asi?
De los huevos nacieron seres que se abalanzaron sobre su cuerpo y mordisquearon sin cesar hasta que solo quedo una masa compacta y llena de heces y sangre. Los amigos que le habian mentido estaban felices por el sacrificio de 2 virgenes...
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"La Conquista" de Benedicto Andrés González Vargas
(28 votos)
Ya era muy tarde, sin embargo, la esperaba. La había conocido la noche anterior en una fiesta de Halloween, esas en que los jóvenes bailan disfrazados de espantos. Algunas copas, unos cuantos besos presurosos, pero lascivos, habían provocado que ambos salieran de la fiesta para dirigirse a un pequeño parque cercano, oscuro y romántico. Allí prometieron verse a la noche siguiente...
Ahora él la esperaba, ya era muy tarde, sin embargo, la esperaba. La vio aproximarse a la distancia, su silueta se recortaba nítida bajo la noche estrellada, parecía más bella, aunque más ligera, dijérase que casi transparente a la tenue luz de la luna.
Se acercó a él y su mirada resplandecía en la noche, allí estaba, hermosa como la había visto, su cuerpo firme y bien cuidado era una invitación al placer culpable. Él la abrazo, ella se quejó delicadamente y pidió que fuera menos fuerte, él aligero el abrazó y se perdió en besos en su cuello largo y albísimo. Sin embargo, algo había de distinto, sin embargo, un olor extraño empezaba a enseñorearse en el lugar, un olor fuerte, como si algo se estuviera descomponiendo. Ella notó su asco dibujado en el rostro.
-No te preocupes, amor, es que anoche usé un perfume, el Amorphophallus titanium, extraido de una extraña flor de Sumatra y de seguro quedó impregnado en mi pañuelo, lo tiraré lejos, ya verás, no me di cuenta...
Él, poseído de una pasión extraña, le arrancó el pañuelo de las manos con el fin de alejar ese olor extraño, tan fuertemente lo hizo, que un agudo grito infrahumano se escapó de ella y entonces, lo vio...
Al halar fuertemente el pañuelo produjo una herida en las manos delicadas de ella, la herida empezó a sangrar copiosamente, pero no era sangre lo que de ella salía, un líquido verde y viscoso, putrefacto, pegajoso se adhería ahora a su propio cuerpo. El rostro de ella se contrajo en una mueca de espanto y por las comisuras de sus labios empezó a fluir el mismo líquido nauseabundo. Ella, llorando, se aferró a él en un abrazo asqueroso y pejagoso. Él, entonces, espantado desde lo más profundo de su ser, dio un manotazo para desasirse de esa cercanía repugnante y al rozar el rostro de ella éste se resquebrajó como si fuera una delgada cubierta que escondía el espanto de una mortal fetidez.
Ella, ahora no lloraba, poseída de una rabia y una fuerza sobrehumana se aferró a su conquista y aunque al apretarlo más se rompía su quebradiza figura, más fluidos salían de ella y lo atrapaban. Lo besó.
Él, empezó entonces a ahogarse, ya no podía ni hablar, el líquido repulsivo entró en su boca y se escurrió a su estómago, quemándolo vivo por dentro.
Poco a poco fue derritiéndose ese cuerpo, antes viril, ahora absorbido con espantosa fruición por el monstruo. Se operó, entonces, en ella, un prodigio. A medida que él se descomponía, ella adquiría nuevamente lozanía y belleza y cuando todo hubo acabado, una sonrisa perfecta iluminó su rostro...
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"LA SANTA COMPAÑA Y EL HOMBRE CALABAZA" de TIBURON
(26 votos)
Principios del Siglo veinte. En una aldea perdida de Galicia vivía un campesino llamado Manuel. Después de muchos años de trabajo, había vendido sus tierras, pues su familia era de las más ricas de la zona.
Había decidido quedarse únicamente con un pequeño huerto, dedicándose a sembrar y recoger sus frutos, esperando resignado a la muerte.
Manuel vivía solo, al haber enviudado hacía años y no haber tenido hijos con su mujer.
Una mañana, temprano, llegó al huerto silbando y con el azadón a la espalda. De repente, sorprendido, dejó de silbar. Entre hileras de pimientos y tomates, había una calabaza. Manuel estaba extrañado, no recordaba haber echado semillas de calabaza en su huerto.
Decidió centrarse en las labores que tenía pendientes y olvidarse de la calabaza. A mediodía se tomo un descanso y fue hacia un riachuelo a descansar y comer. Cuando más tranquilo estaba, escuchó gritos desgarradores. Inquieto, asustado, Manuel corrió hacia la aldea. Algo había ocurrido con sus vecinos. Fue entrando en todas las casas, pues las puertas principales estaban abiertas. Todos los lugareños estaban muertos, con sus cuerpos desmembrados.
Corrió hacia el cuartel de la guardia civil más cercano, sin dejar de mirar atrás, por si el homicida le estaba siguiendo, hasta cubrir el par de kilómetros que separaban el cuartel de la aldea. La puerta también había sido forzada. Los guardias civiles estaban muertos, con sus cuerpos desangrados en el suelo.
Espantado, Manuel regresó a la aldea y se encerró en su casa, con el azadón como arma para defenderse de un más que seguro ataque del asesino.
Paso la tarde y, al llegar la noche, noche de luna llena, Manuel, harto de comportarse como un cobarde, se envalentonó y salió de su casa después de beber varios tragos de aguardiente de orujo.
Se dirigió al huerto, dispuesto a enfrentarse allí con el asesino. Al llegar, observó, muy extrañado, que la calabaza había aumentado de tamaño. Se sentó encima de ella y así estuvo, expectante, hasta la medianoche.
Escuchó las doce campanadas procedentes de una Iglesia y una visión escalofriante se ofreció ante él. La mítica y aterradora Santa Compaña desfilaba a paso lento. Manuel se levanto, temblando de los pies a la cabeza. Detrás de él, la enorme calabaza se transformó en un hombre grotescamente deforme, que se abalanzó sobre Manuel y acabó con su vida.
El hombre calabaza, también impactado por la presencia de la Santa Compaña, se tumbo boca abajo. Trato de no mirar hacia los muertos, pero vio por el rabillo del ojo, como el alma de Manuel se separaba de su cuerpo, uniéndose a la procesión.
La Santa Compaña reanudó su tétrica marcha y el hombre calabaza, aliviado, se levanto y corrió desnudo por el campo, soltando maullidos aterradores, que se escucharon en las aldeas próximas.
A partir de aquella fatídica noche, los habitantes de la Región no sólo tendrían miedo de la Santa Compaña, sino también del sanguinario hombre calabaza.
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"EL OTRO" de franz denis
(26 votos)
Se miraron lentamente en la penumbra del cuarto. La lluvia golpeaba los cristales. Un frío silencio, un hombre y una mujer poblaban la estancia. El espejo les devolvía la imagen nítida pero improbable de dos amantes que habían discutido. Ella improvisó un guiño, sin palabras y él enjugó su llanto amargo. Era una riña cotidiana. Se odiaron levemente como todos los que se aman. Y no hablaron más. Abandonaron la estancia. La noche cayó como un párpado arrugado y ceniciento. Ella durmió en la cama y él en el exiguo sofá. Pero en la obscura tibieza de la madrugada algo se movió en el espejo. El reflejo de él, aún deseoso de sexo e inverso, se desplazó por ese otro mundo de contrarios e imágenes intercambiadas. Buscó el cuerpo de ella. Lo encontró. Yacía en el dormitorio. Ella sintió la presencia de él que se acercaba con sigilo. Intuyó con orgullo que accedía a la súplica. Se abrió de brazos en la oscuridad grisácea de la alcoba… pero el reflejo que provenía del espejo era deforme y macabro. Una suerte de imitación horrenda de su amado. Un ser monstruosamente parecido a él, pero fantasmal, gelatinoso y maloliente. Intentó gritar. Rápidamente sintió la mano húmeda del otro en su boca sofocando el alarido de horror. En la oscuridad dos ojos amarillentos se clavaban en los suyos. Temblaba de miedo. Abajo, en el sofá, el dueño del reflejo dormía ajeno a la realidad inverosímil y aciaga. Sintió rumor de pasos arriba pero no se inmutó.
A la mañana un silencio de miles de años poblaba la casa. Se extrañó. No provenía olor a café de la cocina. Silencio. Subió las escaleras. Abrió la puerta de la habitación y encontró la escena dantesca y cárdena. Su novia yacía abierta de piernas en la cama. Los muslos lacerados y violáceos. Signos claros de violación. Una mueca de horror en su blanco rostro. Sangre, sangre roja como el atardecer decoraba las blancas sábanas y las paredes. Había huellas de manos por todas partes. En el cuello de ella los rastros precisos de estrangulamiento. Terrible. Intentó reanimarla en vano. La policía llegó en unos minutos. Todas las huellas coincidían. No valió la pena protestar. Todas las pruebas lo señalaban. Nadie podía explicar el espejo roto desde dentro.
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"Biografía" de El Socialdemócrata
(24 votos)
Empezó a leer el delicado libro que le habían regalado.
Era un gran aficionado a los relatos de terror, su colección era inmensa y siempre era el regalo preferido de sus amigos. Los comics eran sus favoritos….
Este lo había recibido por correo sin ser capaz de identificar al remitente. Ninguna nota, ninguna pista.
Verdaderamente era escalofriante, no podía levantar la vista del texto, verdaderamente no podía hacerlo. De repente se dio cuenta. Algo era tremendamente familiar. Pero…. Era imposible que hubiera sucedido algo tan espantoso y que no se hubiera dado cuenta antes. Era la historia de su propia vida, pero contada de otra forma. Qué asco, qué horror. Su biografía novelada. Escrita al detalle, con absoluta precisión, y la veía simplemente como terrorífica.
El final de la penúltima página coincidía exactamente con la descripción del hecho de estar leyendo el libro, exactamente en esta página y exactamente en este momento, perfectamente descrito. Al pasar la página, cayó fulminado. Las últimas palabras que leyó (en vida) fueron: "Al pasar la pagina leyó: cayó fulminado al suelo e inmediatamente fue llevado a las puertas del infierno".
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"Paranoico." de Julián Sánchez
(24 votos)
La belleza se hunde en tu garganta que se adapta a mis dedos, seduce a seguir apretando hasta el goce del chasquido al partirse el cuello.
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Últimos microrrelatos:
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"LIMPIEZA" de magdalena carrillo puig
(31/10/2011 20:49)
Se levantó temprano como era su costumbre. Quería acabar la colada de la ropa de invierno que pronto iban a necesitar. Había llovido durante toda la noche, el viento arrastraba las hojas caídas de los árboles produciendo un sonido que le recordaba el susurro de las monótonas letanías religiosas. Pondría en marcha la secadora. Salió al jardín a contemplar cómo amanecía el día con la taza de café en la mano. Aún era de noche. Un ruido irreconocible la dejó sin aliento. Vio el brillo de unos ojos que la contemplaban agazapados tras el seto. Solo se percató de que iba muy sucio. Ya no tendría que lavar ropa nunca más.
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"Aitor" de miguel sanchez trasobares
(31/10/2011 20:38)
Aitor Menta,meteorólogo,estaba en el paro.
La cosa no era nada especial pues medio país andaba parado.
Emprendedor él,creó una empresa de ocio a base de visitas nocturnas.
Grupos de veinte personas visitarían el cementerio de 12 de la noche a 4 de la mañana.
El susto estaba asegurado con gritos desgarradores y fantasmas a gogó.
Pero,llegado Halloween haría algo especial para salir de la monotonía.
Como detalle especial hacia los parados ese día les saldría gratis.
Se apuntaron muchos de ellos aunque se les adivinaba la cara de pánico.
Y pensó-para dar más morbo al acto-en estancias en cámaras frigoríficas,enterramientos en tumbas y nichos así como encontronazos imprevisibles con cadáveres ensangrentados.
La cota de yuyús fue tan espectacular que se colapsaron las UCIS de todos los hospitales acabando con la vida de muchos asistentes.
Las autoridades locales llamaron inmediatamente al orden al vasco denegándole los permisos perminentes,porque no era fórmula ni ética ni moral acabar con el desempleo de esa forma tan terrible.
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"Aseveración" de Julián Sánchez
(31/10/2011 19:31)
Puedo rajarte el rostro con una uña de cualquiera de los dedos que te he cortado.
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"Puente de Halloween" de El_Blusilla
(31/10/2011 19:28)
Puente de Halloween
Destacaban dos edificios, la iglesia que ya estaba totalmente destruida y lo que fuera el edificio principal, de dos plantas cuadrangulares, en cuyo interior estaban las habitaciones, cocina, comedor, etc.
Después de limpiar la cocina y el comedor, tras cenar decidimos quedarnos a dormir al calor del fuego que habíamos preparado.
No tardamos en dormirnos todos por el cansancio, aunque no llevábamos 2 horas haciéndolo cuando un gran estruendo nos despertó a todos. Fue como si un gran edificio se hubiese desplomado.
Al momento vimos moverse una luces por el exterior, algunos nos acercamos a las ventanas por ver lo que era y vimos una enorme polvareda que envolvía la antigua iglesia, así como de la misma salían esos destellos de luz, que vagaban dando vueltas alrededor del edificio.
.- ¡Son espíritus!, dijo alguien.
Hubo una desbandada hacia los sacos de dormir y nadie se volvió a mover hasta bien entrado el nuevo día.
.- Somos unos cagados, dije a modo de saludo. Esta noche para que veáis que no hay espíritus haremos una huija.
Después de la cena nos dispusimos en círculo en el suelo, habían llegado otros 6 amigos que se unieron al juego.
.- Para que nadie pueda manipular el vaso he ideado un sistema que nos demostrará que esto es un bulo.
Había preparado una flecha de cartón y con un alfiler lo clavé a un tapón de coca cola, llené un vaso con agua, haciéndolo hasta un centímetro del borde, coloqué el tapón y comprobé su flotabilidad.
.- Ahora nos daremos la mano unos a otros y solamente dos tocarán el vaso y se cerrará el círculo a través de ellos. Hay que elegir quienes son los que tocan el vaso y quien hace las invocaciones.
Elegidos, a la trémula luz de unas velas empezamos las invocaciones.
.- Si hay algún espíritu en esta habitación le conjuro a que se nos manifieste, María ya había participado en algunas sesiones de este tipo y su voz sonaba firme.
A la tercera vez la flecha se movió y se paró señalando: SI.
Un estremecimiento recorrió la cadena de manos, María con voz menos firme que anteriormente, pero aun conservando la calma preguntó:
.- Si estás aquí con nosotros, dinos, por favor, tu nombre.
La flecha empezó a moverse pausadamente, como buscando las letras: N_O__T_E_N_G_O__N_O_M_B_R_E.
.- ¡Todos tenemos un nombre, nos lo pusieron al bautizarnos!
Y de nuevo la flecha empezó a moverse: A_Q_U_I__N_A_D_I_E__L_O__T_I_E_N_E. ¿Nadie, cuántos sois?
M_U_C_H_O_S.
.- ¿Dónde estáis?
D_E_T_R_Á_S__D_E__T_I.
pude aguantarme más, cogí el hacha y con todas mis fuerzas empecé a golpear la pared que había a mi espalda, a la altura de mis rodillas, cuando por fin varios ladrillos cedieron introduje una linterna y a nuestra vista aparecieron un montón de huesos y cráneos que por el tamaño correspondían a neonatos.
El descubrimiento nos chafó el resto del puente de Halloween, tras recoger todo regresamos a la ciudad a poner la correspondiente denuncia en la comisaría de policía.
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"La oportunidad" de Miguel Ángel Bernao
(31/10/2011 19:21)
Ayer mi cuerpo se desplomó, moribundo, acababa de morir, y pudé divisar la oscuridad más atroz, jamás imaginada, aunque tenía la ilusión de encontrar algo esperanzador. Al llegar a aquél sitio "alguién" me dió la oportunidad de volver al mundo, para cojer algo que creyera que podría necesitar en mi nuevo destino. Y no lo dudé, volví a coger aquella pistola, que ayer, fué cómplice de mi suicidio.
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"El suicidio" de Miguel Ángel Bernao
(31/10/2011 19:03)
Acabo de morir, más bien he sido yo el culpable de tal muerte. Y "alguién" me ha dado la oportunidad de escribir algo que pueda ayudar a la humanidad. Sólo os puedo decir: ¡¡¡¡POR FAVOR NO OS SUICIDÉIS!!!
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"La dualidad" de Miguel Ángel Bernao
(31/10/2011 18:56)
Agarrado al fuertemente al cuello, tras el espejo, la dualidad florecía muerta, con semblante cortes y tierno. Trataba de ver el fondo de esa sombra que yacía imperterrita en el fondo de aquél espejo. Y la sombra estiraba sus manos para coger mi cuello. Sentí frío, ese frío intenso que paraliza los músculos del cuerpo. Sentí ese tacto que eriza el bello de la piel, el edor proveniente de ese pozo sin fondo, que me hacía retroceder, pero sus manos eran fuertes. Abrí mis ojos y sutilmente pude divisar mi imagen. Sabía que era el final, pues hasta ahora no había sentido MIEDO, sabía que mi locura sería eterna, y que no hay remedio para este trastorno, por tanto decidí que el espejo fuera el abismo que me mostrará la verdad, la dualidad de una mente atormentada. Y así fué. El cristal se rompio y cortó sin remisión la yogular. Y preguntaréis que cómo sé yo esto, simplemente, porque yo mismo quisé hacerlo, porque mi locura lo pedía, porque en el silencio más espeso, mi alma nunca resurgiría de esta locura. Quise comprender la dualidad de mi persona y a ciencia cierta que lo comprobé, pués aún sigo vagando por el fondo del espejo, esperando encontrar mi otra parte.
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"Experimentos" de Julián Sánchez
(31/10/2011 18:25)
Los gritos desentonan con el resto de torturados. He propuesto extraerle las cuerdas vocales.
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"Carretera comarcal" de Julián Sánchez
(31/10/2011 18:24)
Al salir del coche a estirar las piernas el susto nos lo da el cadáver desde dentro del cementerio. Nos hace señales de que entremos. Detrás se escucha un murmullo ansioso e hipnótico. No consigo detener a mis tres hijos ni a Paloma. Pierdo a mi familia en ésta maldita y puñetera noche de Halloween.
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"Iguales" de Julián Sánchez
(31/10/2011 18:23)
Le desfigura el rostro a golpes de punzón, con los alicates le arranca porciones de carne, corta la nariz, le extrae los ojos. ¡No, no puede haber otra como ella!
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